Generación del 98


El año 1898 es conocido como “el desastre”. Las guerras coloniales que se iniciaron en 1895 terminaban con la derrota española. Por el Tratado de París de aquel mismo año, España se vio obligada a desprenderse de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, las últimas posesiones del viejo Imperio español. Ese año fue un duro golpe para el país. La gente más sensible y crítica se dio cuenta de su extrema debilidad y buscaron las causas de esta situación. Estos hechos dieron lugar a una época donde la renovación fue obligada y se hizo evidente la decadencia de la monarquía. La sociedad española asumió un papel fundamental ante los cambios y se vio representada por un movimiento cultural (literatura, ciencia, historia, entre otros) llamado Generación del 98. El ambiente que se palpaba en la época era de descontento porque la población vivía en un entorno atrasado y miserable. Esta situación ayudó a que un grupo de intelectuales reflexionara las causas de la decadencia y, cómo no, buscaran soluciones. Se sentían muy afectados por la crisis de valores de finales de siglo. Este grupo llamado generación del 98 lo comprenden un conjunto de escritores, pensadores, científicos, artistas… que lucharán por la regeneración moral, social y cultural del país. Estos escritores toman una actitud ante el problema. Buscan el conocimiento de España viajando por ella, describiendo los campos, las ciudades, los viejos monumentos, para intentar recrear literariamente la historia del país. No se conforman con un acercamiento sin más al paisaje, es un acercamiento bello, claro.
Su amor a España les llevó a analizar las causas de la decadencia a través de tres temas fundamentales:

  • El paisaje: viajaron por España y la describieron como una recreación paisajística. Miraban con ojos nuevos lo que les rodeaba.
  • La historia: se interesaron por la historia del pueblo, de las personas que trabajan, de los hechos cotidianos, de las costumbres…
    Unamuno la definió como intrahistoria en su ensayo En torno al casticismo (1905):“Esa vida intrahistórica, silenciosa y continua como el fondo mismo del mar, es la sustancia del progreso, la verdadera tradición, la tradición eterna, no la tradición mentida que se suele ir a buscar en el pasado enterrado en libros y papeles y monumentos y piedras.” Es la historia más visible de la sociedad.
  • La literatura: los autores del 98 se interesan por los clásicos de la literatura como El poema de Mío Cid, Gonzalo de Berceo, Cervantes...

Se inspiraron en la corriente de crítica del canovismo llamada regeneracionismo y ofrecieron una visión artística en conjunto en La generación del 98. Clásicos y modernos.
Uno de los pilares decisivos para la generación literaria de finales de siglo fueron las ideas de Joaquín Costa y de Ricardo Macías.
Los novelistas más destacados de esta generación son Unamuno, Baroja, Azorín y Valle-Inclán. Este grupo de escritores habían estudiado las causas del atraso de España y querían proponer soluciones a través de la reforma política, la mejora de la educación y la modernización del país.
Los autores son coetáneos, es decir, tenían edades similares. Entre la fecha de nacimiento del mayor de ellos -Unamuno- y del menor -Antonio Machado- no hay más que once años.
Tienen una formación intelectual semejante. Todos los autores recibieron las mismas influencias y tenían preocupaciones comunes. El liberalismo era común en la mayoría de ellos. Mostraron interés por el Desastre del 98 y la situación posterior. Hicieron publicaciones conjuntas como el Manifiesto elaborado en 1901 por Azorín, Baroja y Maeztu, apoyados por Unamuno, en el que denuncian la desorientación del pueblo español, especialmente de la juventud. El desastre del 98 es el hecho en torno al cual se reúnen estos autores desde un punto de vista temático e ideológico.
Se interesan por la renovación del arte que anteriormente habían propuesto los modernistas. Se rebelan contra la prosa inflada y se decantan por un estilo más sencillo y antiretórico. Enriquecen el léxico con neologismos aunque contrariamente recuperan el léxico tradicional como muestra del pasado que hay que conserva e introducen palabras sonoras, exótica e internacionales. También utilizan oraciones simples distribuida en párrafos cortos con la intención de facilitar la comprensión y así poder llegar a la gran mayoría.

Podemos considerar el guía literario de este grupo a Miguel de Unamuno.
Miguel de Unamuno forma parte del grupo de intelectuales que pretenden sacar a España de su progresivo hundimiento sin recurrir a soluciones políticas. Tenía una gran cultura filológica, antigua, filosófica y literaria y eso hizo de él un referente claro no sólo para sus compañeros de generación, sino también para los escritores que le sucedieron.
Cultivó todos los géneros literarios: teatro y poesía, novela y ensayo.
El autor sentía una gran angustia ante la muerte y un deseo de vida eterna que permitiera al hombre seguir existiendo. El problema religioso y la búsqueda angustiada de Dios eran unos temas constantes en su vida y en su obra.
En el libro Amor y pedagogía se ve las preguntas que se plantean sobre la existencia de vida después de la muerte. Don Fulgencio compara la vida con una tragicomedia, habla sobre el papel que nos ha dado Dios y sobre qué puede haber después (Hay quien cree que repetimos luego la comedia en otro escenario, o que, los cómicos de la legua viajantes por los mundos estelares, representamos la misma luego en otros planetas; hay también quien opina, y es mi opinión, que desde aquí nos vamos a dormir a casa).

Su teatro y su poesía son de carácter filosófico, y recuerdan a las tragedias clásicas donde plantea temas existenciales que le obsesionan. En la novela trata temas que le preocupan suprimiendo el exceso de descripciones de paisajes como también las circunstancias que envuelven a los personajes. Como podemos ver en Amor y pedagogía, manifiesta su conflicto existencial con la contraposición de la lucha entre el amor y la pedagogía, como también encontramos diálogos que reafirman su postura. Don Fulgencio piensa que si Apolodoro ha nacido por matrimonio inductivo, (por amor), no será genio “Sí, no ha pecado, pero trae pecado, trae pecado original, de enlace de instinto, de matrimonio inductivo; amor y pedagogía son incompatibles; el biberón exige complemento…”
Por último, en el ensayo, género más cultivado por Unamuno, el autor se desenvuelve con libertad absoluta y en un tono de pasión que expresan de manera extrema sus pensamientos. Los temas principales del autor eran la reflexión sobre España y las preocupaciones existenciales.
En su ensayo En torno al casticismo, cree que el falso patriotismo, el militarismo, los malos políticos y la incuria de los intelectuales ha propiciado la decadencia de España, que puede encontrar solución abriéndose a Europa y conservando lo mejor de la raíz española.


Bibliografía:
Amor y pedagogía de Miguel de Unamuno. Editorial, Vicens Vives.Lengua Castellana y literatura 2. Editorial, Teide. Unidad 19, páginas 316. Unidad 20, páginas 328 y 329.
Netgrafia

Wikipèdiahttp://personal.telefonica.terra.es/web/apuntesasr/JoseCarlosCarrillo/LitJCCCarGen98.htmhttp://roble.pntic.mec.es/~msanto1/lengua/2g98.htm
http://roble.pntic.mec.es/~msanto1/lengua/2g98.htm

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